Mucho se ha hablado del fabuloso partido que disputó Nadal en el Open de Australia, pero todavía más de lo que eso significó: convertirse en “el mejor”, en “el único” (en masculino), en “el Grande” … Y todavía se ha hablado más de cómo superó a Medvedev, de la forma en que lo hizo. Medvedev apenas le daba respiro. En cuarenta minutos, ganó el primer set con un aplastante 6-2, y, en cuarenta minutos más, el segundo set 5-3. En definitiva: no se rindió en ningún momento. Y, ahí, es donde reside su gran fortaleza.
Y ahí, donde reside su fortaleza, es donde yo quiero ir a parar. Y no es que Nadal destaque por su gran fortaleza mental, espíritu de sacrificio, fuerza de voluntad, compromiso, tenacidad y buena disposición -que lo tiene- sino porque, eso es algo que escasea.
Ya os he hablado en algún post sobre la baja resistencia a la frustración, confundida a menudo con una baja autoestima. Y es que, para aprender a superar las dificultades y contratiempos, es necesario aprender a frustrase y seguir adelante, Y para aprender a frustrarse, es necesario dejar a un lado la sobreprotección.
Actualmente, existe una gran tendencia a la sobreprotección confundida, también muy asiduamente, con la aplicación de proyectos e ideologías como la educación responsable, habilidades emocionales, desarrollo de la identificación y otros conceptos relacionados.
Y es que, hoy en día, resulta muy de lo más frecuente “tirar la toalla”, rendirse, abandonar. Parece que el espíritu de sacrificio cada vez es menor y, lo que es peor, cada vez es menos transmitido por madres y padres. En consulta cada vez es más habitual expresiones como “es que no sabes cómo se pone si…”, “¡Sí hombre! ¿Cómo lo voy a castigar con…?”, “Es que el profesor le tiene manía…”, “¡Aquí te lo dejo porque yo ya no puedo más!” o “¡A ver si tu eres capaz de hacer algo porque nosotros ya nos hemos dado por vencidos!”. Padres y madres que fomentan “tirar la toalla” porque es el ejemplo que dan y, por otro lado, la solución “fácil” (¡y temporal!).
En definitiva, que, o por falta de tiempo o de paciencia, o por debilidad, o por “no oírlos” o porque resulta más fácil, la población infantil y adolescente tienen, en general, poco espíritu de sacrificio y quieren las cosas fáciles cuando, precisamente, las cosas están cualquier cosa menos fácil.
Leía en un artículo de Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, unas frases que él mismo le decía cuando lo entrenaba. Entre todas ellas, a cuál más sabia, os dejo un par: “Hacer todo lo que toca no nos garantiza el éxito; no hacerlo, casi con toda seguridad, nos garantiza el fracaso”. “Cuando luchamos en una situación totalmente adversa, casi siempre acabaremos perdiendo; pero habrá un día en que conseguiremos darle la vuelta a la situación. Y ese día justificará todos los anteriores”