Mertxe Fernandez

Nomofobia

La nomofobia, el nombre de la cual proviene de “No mobile phone phobia”, es el miedo irracional a no tener el móvil o estar “desconectado”. Quién sufre de nomofobia siempre encuentra pretextos para justificar la necesidad de tenerlo cerca: los hijos, el trabajo, espero un llamamiento o notificación importantísima…

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 66 por ciento de los niños (1.713.905) que tienen entre 10 y 15 años tienen un teléfono móvil –disponiendo de un terminal más del 90% en la franja de 14-15 años. Y no nos engañemos, los culpables de que existan este tipo de adicción, son nuevamente los padres.

Actualmente, la nomofobia se vincula a todas las franjas de edades, aunque los jóvenes son los más afectados. Se ha trabajado con niños menores de 3 años presumiendo un Trastorno del espectro autista y lo que existía era una adicción al móvil. Desde bien pequeños los padres entregan sus móviles a niños incluso menores de 2 años para que se distraigan. ¡Cuántas veces vemos niños en sus cochecitos con un móvil en la mano para que los padres puedan “estar tranquilos”! Además, por otro lado, la mayoría de ellos dejan de supervisar o controlar la actividad, páginas que visitas, chats, juegos… de sus hijos a partir de los 12 años, si no antes. Ni siquiera siguen a sus hijos en las redes sociales.

Los principales síntomas de la adicción al móvil son:

1.- Aumento de la factura del teléfono, aunque con las tarifas planas este síntoma queda obsoleto y, en la mayoría de los casos, tampoco se puede controlar.

2.- Nunca se deja el teléfono, aunque se esté en grupo, con amigos o familia. ¡Ni siquiera para ir al lavabo!

3.- Incapacidad de concentrarse en las conversaciones por estar pendiente del móvil (siempre se encuentra una excusa) y se siente una necesidad imperiosa de contestar/leer los mensajes o WhatsApp’s recibidos.

4.- Cada vez se produce un mayor aislamiento. La comunicación se convierte en virtual y se interactúan con los amigos/grupos no presentes en lugar de los que están reunidos. Es habitual ver grupos de amigos sentados alrededor de una mesa (¡¡antes del COVID!!) y todos mirando la pantalla de su móvil en lugar de interactuar entre ellos.

5.- Ansiedad e irascibilidad cuando no hay cobertura o se acaba la batería. En la mayoría de ocasiones, incluso se lleva un cargador o batería para poder recargarlo.

6.- Privarse de horas de sueño en pro de estar conectado. Irse a dormir mirando el móvil.

Las posibles soluciones que se pueden aplicar son:

1.- Apagar o poner el móvil en estado avión durante las reuniones, comidas, cenas…y por la noche, y dejarlo en otra habitación durante el día

2.- Silenciar WhtasApp y algunas notificaciones o algunos grupos

3.- Reducir a un número determinado de horas el uso del móvil y monitorizar el uso que se hace. Establecer y limitar los horarios disminuyendo progresivamente su uso.

4.- Eliminar Apps innecesarias

5.- Buscar hobbies, distracciones, entretenimientos… alternativos

6.- Realizar pequeñas salidas sin el móvil

7.- Buscar ayuda de un profesional

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