Las pataletas son los cuadros de llantos, gritos o movimientos incontrolados que los niños utilizan para expresar su rabia, disgusto o disconformidad. Son formas de expresión inmaduras debidas a la incapacidad del niño de expresar correctamente sus necesidades o inquietudes, a la baja tolerancia a la frustración o a la dificultad para controlar las emociones. También se considera una rabieta la contención de la respiración en lugar del llanto. En estas situaciones, el niño realiza una fuerte inspiración, reteniendo el aire durante un rato y, incluso, puede llegar a caer.
Aparecen entre el primero y cuarto año de vida considerándose normales si se presentan de forma ocasional y su duración no supera el cuarto temprano. Con las rabietas, el niño intenta llamar la atención para satisfacer sus deseos, y se favorecen si los padres ceden a sus peticiones, puesto que el niño verá cumplidos sus objetivos.
Es conveniente consultar con el médico si se producen una o más veces al día, se alargan más de quince minutos o se realizan conductas autolesivas.
Son dos los aspectos que más preocupan a los padres: cómo actuar y cómo eliminarlas. Hoy hablaremos de la extinción y el refuerzo positivo: las más sencillas de aplicar y las más efectivas. Ahora bien, no confundáis sencillo con fácil. El trabajo con los niños nunca es fácil, y tratar de eliminar sus molestas rabietas, menos!
La extinción es la técnica más indicada para eliminar cualquier tipo de conducta por exceso, y consiste a hacer caso omiso ante las rabietas del niño, especialmente si estas se producen para llamar la atención o para exigir algo. Necesitaremos tener grandes dosis de paciencia porque, los primeros días, irán en aumento. Tenemos que tener en cuenta que, hasta este momento, ha sido la herramienta que el niño ha utilizado para conseguir el que quería y todavía no ha adquirido nuevos recursos, por lo cual intentará una y otra vez su táctica. Es muy importante también que no cedemos (excepto en los casos en los cuales pueda existir riesgo de lesiones) y continuamos haciendo oídos sordos a sus gritos, si no solo estaremos enseñándole que, tarde o temprano, su método funcionará. Un solo “lapsus” puede destruir el esfuerzo y el trabajo de varios días.
El refuerzo positivo está indicado para incrementar las conductas de baja frecuencia. En nuestro caso, queremos reforzar positivamente los momentos y situaciones en las cuales el niño utiliza buenos recursos para conseguir el que vol. Cada vez que el niño formula una petición, expone un punto de vista diferente o manifiesta un descontento de forma correcta, deberemos felicitarlo y, si puede ser, concedérselo. En el refuerzo positivo es importantísimo no obviar al niño cuando está realizando la acción y no posponer las felicitaciones, que tienen que ser inmediatas. Así mismo, y ante el niño, explicaremos al máximo número de personas posibles su buena actuación: a los hermanos, al padre, abuelos…, e incluso a su maestro/a si tenéis oportunidad. También resulta muy eficaz después de una pataleta si el niño deja de llorar y pide el que desea con buenas palabras, sin exigencias ni gritos. De esta forma comprobará y aprenderá que si cambia de método y lo pide bien, no solo tiene más posibilidades de conseguirlo, que vuelve a tener la atención de sus padres y, además, se lo felicita.
No desfallecéis ni tiréis la toalla. La educación de los niños no es una vacuna, requiere paciencia y tenacidad, pero ya veréis que si aplicáis estas técnicas, las rabietas disminuirán al jefe de un tiempo.